Siempre recuerdo a Joaquín Sabina cuando empieza el año. Este fenómeno de la música dijo una vez que el primer día del año el mundo parece recién pintado, aunque todos sabemos que una fecha, por mucho que sea la primera de una nueva anualidad, no borra el lastre que lleves a la espalda. Como mucho, solo le ponemos una capita de pintura para empezar con un color más brillante.

No he hecho análisis ni balance del 2017, ni voy a hacer lista de buenos propósitos para el 2018. Este año me ha dado por ahí. Tampoco he felicitado las fiestas con mensajes masivos de WhatsApp, ni he respondido a muchos de los vídeos, imágenes y mensajes que me han llegado, algunos por repetitivos, otros porque… no sé, esta Navidad estaba un poco rara.

2017 ha sido un buen año, literalmente hablando. Tampoco me puedo quejar en el plano personal, desde luego. Por fortuna, mi familia sigue teniendo los mismos miembros, incluso uno más. Mis amistades siguen siendo todos los que son y todas las que están y de salud andamos relativamente bien. Quizá por eso siempre me da un poco de miedo comenzar un nuevo año cuando el anterior ha sido tan positivo. Pero ¡eh! ¿Quién sabe si el futuro no nos depara sorpresas cojonudas?

Por lo pronto, mi rutina va a continuar siendo la misma: familia, amigos, trabajo y libros, muchos libros. Pero he decidido que voy a leer más y a escribir menos; que las historias que hay en mi cabeza solo las puedo escribir yo y no van a ir a ninguna parte; que hay maravillosas novelas que me estoy perdiendo y me da mucha rabia no tener tiempo para ellas. Así que, como la que distribuye las horas a lo largo del día es una servidora, voy a emplearme a fondo en poner al día mi lista de lecturas pendientes. ¡Y ojo! Esto ni es un propósito ni un deseo, esto es lo que hay.

También tengo un reto pendiente con una historia que no es de letras jajajajaja. El reto se llama #Objetivo76 y no voy a deciros de qué se trata. Va a ser duro, va a llevarme algún tiempo y… no os voy a engañar ¡Va a ser un infierno! Pero lo afronto con ganas y con decisión, porque yo lo valgo 😛

En el plano literario, hay varios proyectos en marcha y en 2018, si todo va como es debido, veréis alguno hecho realidad.

¿Con quién?

¿Cuándo?

¿Digital o papel?

¿De qué va?

¿Será segunda parte de alguno ya escrito?

Sí, sí, son muchas las cuestiones, pero no hay respuestas por el momento. Solo decir que son historias preciosas, que están escritas con todo mi cariño y que espero que os gusten tanto como las anteriores. ¡Vale! Ya sé que eso es como no decir nada, pero no puedo contaros mucho más jajajaja. Todo a su debido tiempo 🙂

Lo que sí que puedo deciros es que este año tengo varias citas por la geografía española que no me pienso perder. Si no pasa nada, presentaré “El infierno en tus ojos” en Madrid en el mes de febrero. Aún no sé dónde ni en qué fecha, pero en cuanto me llegue la información seréis los primeros en saberlo. Estaré un año más en Armilla, el primer fin de semana de marzo, con mis queridas Dama Beltrán, Paola C. Álvarez, Aludena González y Alissa Brontë. Y en abril… ¡Maynu Readers! ¡Barcelona! Nuria Pazos y Mª Jesús Valls están liando una buena para el 20 y 21 de abril. Además, no pienso perderme el maravilloso espectáculo de Sant Jordi en las Ramblas de la Ciudad Condal.

Ya veis que esta no es una entrada de propósitos y deseos para el 2018, es mi particular forma de dar la bienvenida al año con optimismo y con una agenda llena de ilusión.

¡Un beso muy fuerte y a por el 2018!

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