¡Nos vamos de tiendas!

El que me conoce un poco o me ha oído hablar en alguna de mis presentaciones sabe lo especial que soy para la documentación.

Cuando empecé a escribir «Nunca serás agua» con toda la información necesaria, se me plantearon algunas dudas que, bajo mi punto de vista, era imprescindible despejar. Entre ellas: ¿Cómo voy a describir lo que se siente cuando sujetas una bola de béisbol en la mano si jamás he tenido una? Eso que dicen sobre las costuras, sobre sentirlas en la palma, sobre el tacto del cuero y bla bla bla.

¿Solución? Me fui a Decathlon y me pasé media hora (más o menos) toqueteando las bolas, las de béisbol y las de un dependiente de esos de peto azul.

Le pregunté por el peso, por el material, ya sabéis, preguntas de lo más normales 🙄, y el muchacho pensó que me iba a llevar bolas para toda una liga, pero no. Las dejé todas bien puestas y le di las gracias por su tiempo.

Educación, ante todo.

Ahora evito pasar por esa zona por si me lo encuentro porque no le sentó demasiado bien que le hiciera perder el tiempo.

Estoy convencida de que, si me ve, me ofrecerá probar los bates de béisbol, y eso ya son palabras mayores.

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