Qués y por qués de Algo Contigo

Tengo que confesar que no guardo demasiados recuerdos de la época en la que escribí «Algo Contigo». Fue en 2013/2014, mi hijo tenía casi dos años, y lo único que me viene a la memoria de aquel tiempo fue que estaba obsesionada con escribir, con contar, con sentir… Eso no ha cambiado a día de hoy, pero muchas otras cosas sí.

Tenía varias novelas cortas en el cajón, historias que no han visto la luz ni creo que lo hagan, pero «Algo Contigo» era diferente y me dije: ¿por qué no? ¿Por qué no mandarla a una editorial? ¿Por qué no dejar que alguien más la lea?

Todas las cosas buenas que he logrado en mi vida comenzaron con un «¿por qué no?». Algunas no salieron bien, pero me ayudaron a aprender. Otras siguen presentes y doy gracias por ellas cada día.

«Algo Contigo» salió publicada en marzo de 2015 de la mano de Romantic Ediciones y, desde entonces, no ha dejado de darme alegrías.

En 2020 decidí que era el momento de darle un nuevo aspecto a la historia, por dentro y por fuera. Habían pasado cinco años desde que viera la luz y ni yo era la misma persona ni la historia volvería a ser la misma a mis ojos.

Me volví más concienzuda con lo que escribía, más maniática en muchos aspectos, aprendí, sufrí, luché contra mí misma y gané en conocimiento. Descubrí que las prisas no son buenas y que mi mejor arma es la constancia y el empeño.

No ha pasado ni un solo día que no haya descubierto algo nuevo que aplicar en mis libros: ortografía, gramática, estilo, decir lo justo sin emplear más palabras de las necesarias o dar rienda suelta a la imaginación… Y no voy a dejar de aprender nunca, porque no soy perfecta, porque nadie lo es, y porque sé que estoy lejos de alcanzar mis metas en este mundo, pero llegaré, y luego habrá otras esperando, y otras, y otras…

La cuestión es que lavé la cara de «Algo Contigo» y la convertí en una novela de mi estilo actual, palabra a palabra. No hice una revisión por encima. No. Os hablo de contar la historia de nuevo, de borrar mucho, de escribir más, de enfocar las tramas desde puntos de vista diferentes y convertir a los personajes en algo real.

Fue, sin duda, un REMAKE, una nueva historia con menos fantasía y más realidad, con menos sexo y más sentimientos, con menos problemas y más soluciones.

Incluí un poco de suspense, un poco de amor, un poco de líos familiares, un poco de erotismo, un poco de Nueva York, un poco del mundo de la publicidad y mucho, mucho, mucho cariño.

Añadí cosas que las lectoras me pidieron desde el principio y quité otras que fueron la principal fuente de las críticas más despiadadas.

¿Y los personajes? 

Creé a una Cristina Sommers más fuerte, más independiente, más profesional y menos lacrimógena.

Moldeé a Jackson Heartstone hasta convertirlo en imperfecto, en un jefe que comete errores, en un hombre obsesionado por el pasado, pero racional con el presente y con sus sentimientos.

También les bajé la libido a ambos porque eran como conejos. Ya me entendéis.

Le di más importancia al mundo de la publicidad en el que trabajan los protagonistas y se la quité a esas premoniciones que marcaban un hilo extraño dentro de la historia.

Me cargué sucesos traumáticos que no venían a cuento y convertí Nueva York en otro personaje más. Es una ciudad espectacular que da mucho juego.

Estoy segura de que si ahora mismo tuviera que sentarme con la hoja en blanco para escribir una nueva historia no saldría de mis teclas una novela como la primera versión de «Algo Contigo». Tengo una visión de la romántica muy diferente a la de hace doce años, y creo que más acertada también.

Ahora la novela es más como yo y siempre es un placer ofreceros un trocito de mí en esa historia.

Compartir:

Consultar más artículos:

Buenas decisiones

Cuando Versátil Ediciones recibió el manuscrito de «El infierno en tus ojos», ese no era su nombre. La historia se llamaba «El alma de lífelo».

Leer más >