Mi móvil y yo. ¡Equipo!

Una de las cosas que descubrí durante el proceso de escritura de «Sobre las luces de Chicago» es que tenía una herramienta muy poderosa en la mano todo el tiempo (no penséis mal) y no la estaba utilizando: el móvil.

Teniendo en cuenta el bombardeo de información al que me sometieron las #ChicasTyler (las lectoras cero de aquella historia), y ante la imposibilidad de poder estar siempre delante del ordenador, empecé a crear notas de voz que después se reconvertían a un documento de texto. Al principio lo vi superútil, pero luego me di cuenta de que estaba haciendo trabajo doble. ¿Por qué no ir directamente al archivo del manuscrito y escribirlo allí? Descubrí el Word para móviles y más de la mitad de la novela está escrita con los pulgares. A cualquier hora, en cualquier sitio, lo único que tuve que hacer es subir el documento a la nube y trabajar desde allí.

Muchos y muchas diréis: ¡Pues vaya full de descubrimiento, yo ya lo sabía! Ahhh, queridos y queridas, pero yo no. Y para una persona tranquila con mente inquieta poder escribir cuando sea, sin depender de lápiz y papel o de ordenadores, es… MARAVILLOSO.

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